Biografía


 

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En el Aacomillasiún jugábamos todos juntos, los niños extranjeros con los de allí. En una ocasión,  una niña me dijo que fuese con ella a un sitio donde se encontraban juguetes. ¡Era un vertedero! Allí había algo que llamaban piedra-plastilina. Era arcilla. Y con aquella arcilla, en aquel vertedero donde los niños jugaban, yo modelaba.

 

Aroma

Aroma

 

comillasMi abuela tenía un patio interior encalado donde crecían unos rosales rojos, muy rojos… Mi primer dibujo fue una rosa. Al empezar a pintar un cuadro acudo siempre a esa felicidad que solo se siente en la infancia: las vacaciones, el olor a mar, el ambiente cálido en la piel…

 

Leonor tiene todavía dentro esa niña que modelaba, sin ningún miedo a mancharse. Es la que le mueve a seguir explorando los materiales ya en su prímera época como artista, atrayendo a sus cuadros cualquier textura que pueda ser incorporada: esmaltes, barnices, tintes industriales.

Realizó estudios de cerámica en la Escuela de Arte Francisco Alcántara de Madrid. Allí adquirió, además de una sólida formación artística, un conocimiento científico y técnico riguroso de las materias primas cerámicas, pastas y esmaltes. Terminados sus estudios, optó por encauzar su vocación artística por nuevas vías y en seguida se interesó por la pintura. Nunca abandonaría ya este camino, pese a que ha vivido muchas vidas, formándose en lugares muy distintos. Vivió su maternidad en Suiza, y entre tanto fue conociendo todas las Europas, las nuevas y viejas, del mediterráneo a los Países Bajos.  Francia, Italia, los Paises Bajos y Suiza.

Éste es el espíritu de su obra, el ánimo incansable de una aventurera. Sus colores se han ido llenando de paraísos que nunca podrá encontrar porque solo existen en sus ojos de niña. Diferentes culturas, que incorporaba a los temas y lenguajes de su obra.

A su vuelta a España, los cursos de creatividad con Jaime Buhígas y el estudio de Victor Ceprián, supusieron un punto de inflexión, aprendió nuevas formas de expresión. Como si todo hubiera sido parte del camino comenzado años antes,  Leonor Berlanga descubre que las técnicas que aprende ahora, le permiten incorporar las muy diferentes vías que abrió en el pasado, incluida la antigua vía matérica de las pastas cerámicas y los esmaltes.

A partir de ese momento Leonor ha encontrado un estilo propio que le permite aunar experiencias vitales y artísticas, un mundo matérico propio: tintes de ropa, hierbas, porcelana molida, acetatos y placas oxidadas, resinas.

 

Impresión 1

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Tintes naturales aunque también utilizo algún producto secreto pero…¡No voy a revelarlo todo! Pintura industrial: barnices, tramas… Incluso incorporo capas de materiales: aluminio, metacrilato, acero oxidado“.

 

Tiene mucho de alquimista. No hay materiales pobres o ricos. Los contrarios se pelean, buscan enlaces químicos y se unen. El oro fruto de esta alquimia es la aparición de nuevos colores y texturas inesperadas. La pintura gana entonces relieve y el proceso se acerca al de la escultura.

Leonor utiliza soportes fuertes, que aguanten todo: madera, aluminio… Tiene que ser así porque en la fase de creación, la artista pasará a atacar su propia pintura, rompiéndola, quebrándola. Leonor despelleja sus cuadros. No hay alquimia sin historia, ni la belleza es oro que pueda brotar sin sufrimiento. Hay que seguir la obra allí donde nos lleve, sin temor. Esta es la generosidad del artista. En la feminidad de Leonor no hay asomo de languidez. Al contrario, encontramos una visión salvaje de lo femenino, que rompe para crear. El cuadro tiene que sufrir para acabar siendo lo que es.

Pero no siempre el proceso culmina en éxito. A veces, en su pelea por ser, el cuadro muere.

 

Miedo

Miedo

 

comillasSiento que mis cuadros están vivos. Son cuadros vivos que puedes matar en el proceso. Como las personas, alguna tiene durante su vida un bache y se queda por el camino.

 

Pero aún muertos, Leonor siempre guarda los cuadros que han sucumbido al proceso de creación. Todavía guarda para ellos una última esperanza. Incluso durante años, espera pacientemente la oportunidad para volver a darles vida. Y a veces consigue rescatarlos.
Sus cuadros acaban teniendo muchas vidas, como ella misma. Solo así consiguen tener latido. Las obras de Leonor son pedazos de sus distintas vidas. Pinturas vivas, a veces heridas, siempre de nuevo en pie.

 

Nacimiento

Nacimiento

En 2012 gana el premio premio José Prat, comienza a pisar fuerte como artista.  A partir de este momento su carrera se consolida y participa en exposiciones dentro y fuera de España.

Desde 2014, Leonor Berlanga  vive ahora otra vida más: en asociación con otras mujeres artistas, ha cofundado el espacio de arte ‘Sexta Expresión’ para difundir el arte contemporáneo.  ¿Qué peso adquirirá esta nueva aventura? El constante intercambio intelectual o artístico que se da en ‘Sexta Expresión’ no cesa de plantearle caminos y lenguajes nuevos. Sabe que viene algo, pero no sabe aun cómo va a ser. Como creadora se halla en un momento muy abierto. Y eso le gusta.

 

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